Política de correcciones
El error en periodismo no es una posibilidad, sino una certeza. Lo que separa a un medio digno de confianza de otro que no lo es nunca es que cometa un error, sino lo que hace después.
Última actualización 19 de agosto de 2026
El principio
Corregimos en público y con la mayor rapidez posible. No borramos una pieza publicada para ocultar un error en ella, y no la editamos en silencio.
Un artículo publicado es un registro. Modificarlo sin decirlo significa que nuestro archivo no es fiable: un precio mucho más alto que cualquier error aislado.
Qué exige una corrección anunciada
- Un error en una cifra, una fecha, un nombre o un texto legal.
- Atribuir una declaración o un acto a la persona equivocada.
- Un error de contexto que cambie la comprensión de la pieza.
- Un veredicto modificado en una verificación.
- Una fotografía o un pie de foto que no correspondan a lo que la imagen muestra.
Qué corregimos sin anuncio
Ortografía, puntuación y redacción que no afectan al significado, y la reparación de un enlace roto. Todo lo demás se anuncia.
Cómo aparece una corrección
La corrección se fija en la propia pieza, indicando qué decía, qué dice ahora y cuándo cambió. Esa constancia no se retira después.
Cuando el error fue de fondo —cuando la conclusión del artículo se apoyaba en él— reescribimos el titular y el texto y encabezamos la pieza con un reconocimiento explícito.
El registro interno
Cada cambio editorial se escribe en un registro de auditoría interno con qué cambió, quién lo hizo y cuándo. Ese registro no es para exhibirlo, pero es lo que hace que el reconocimiento público sea auditable y no una simple promesa.
Cómo avisarnos
Escríbenos a través de la página La Voz del Ciudadano indicando el artículo, el punto erróneo y las pruebas de que dispongas. Recibirás un número de referencia para seguir el caso.